Día Internacional del Medio Ambiente

Día Internacional del Medio Ambiente

Nuestro DEBER, infundir con nuestro EJEMPLO, valores éticos en las nuevas generaciones: CEM

A los obispos, sacerdotes, vida consagrada, laicos y personas de buena voluntad.

Reciban un cordial saludo en el Señor Resucitado.

En el marco del Día Internacional del Medio Ambiente, y desde la recientemente creada Dimensión Episcopal del Cuidado Integral de la Creación, invitamos a toda la sociedad a crear y mantener una conciencia ecológica y a relacionarnos con responsabilidad con la Naturaleza.

La Iglesia Católica ha trabajado por la conservación del planeta, sin embargo, hemos de reconocer que aún nos hace falta afianzar la visión de una ecología integral que permita reconocernos como cuidadores y benefactores de la “casa común” (Cfr. Laudato Si, 1 y 11) que nuestro Creador nos ha encomendado y de la que nos pedirá cuentas.

“Cuando se habla de medio ambiente, se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados” (Laudato Si, 139).

Desde hace unas semanas estamos viviendo en algunos estados del país contingencias ambientales, debidas entre otras cosas, a los incendios forestales y a otros descuidos y explotaciones indebidas del medio ambiente, motivados muchas veces por intereses económicos.

El descuido del medio ambiente ha afectado severa y globalmente a todo el planeta y a nuestra nación, con el aumento de enfermedades asociadas a la contaminación del aire, agua y suelos, además de provocar mayor severidad en los fenómenos meteorológicos, el agotamiento de muchos recursos naturales y la extinción de las especies.

Como Iglesia Católica debemos ser los primeros en impulsar acciones que ayuden al Cuidado de nuestra Casa Común, modificando nuestras conductas para transformarnos en actores responsables desde nuestros espacios eclesiales: catedrales, parroquias, conventos, seminarios, capillas, etc., promoviendo el cuidado de las áreas verdes, la reutilización del agua, la disminución del uso de la pirotecnia, tirar la basura en su lugar, privilegiar el uso de materiales más fácilmente reciclables, respetar las especies en extinción, etc.

Nuestro deber como parte de la sociedad, es infundir con nuestro ejemplo valores éticos en las nuevas generaciones, para que se sientan involucrados en el cuidado de nuestro planeta.

Como lo mencionó el Santo Padre, el Papa Francisco “la esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas” (Laudato Si, 61).

Estamos seguros de que en la medida en que todos asumamos una conciencia de una mejor relación con la naturaleza y la sociedad que la habita, se podrán implementar medidas que contribuyan no solo a detener y revertir el deterioro ecológico que sufre el país, sino también a promover el manejo sostenible de los recursos naturales, fomentando una cultura ambiental que contribuya a la preservación de la naturaleza.

Nos encomendamos a San Francisco de Asís, Santo Patrono de la ecología, para que nos inspire y nos ayude a conservar siempre viva la conciencia y la voluntad por mantener el cuidado y la belleza de la creación de Dios que se nos ha encomendado.

+ Rogelio Cabrera López

  Arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM

+ Alfonso G. Miranda Guardiola

  Coordinador del Consejo Nacional de Protección de Menores.

Obispo Auxiliar de Monterrey y

Secretario General de la CEM

Engelberto Polino Sánchez

Obispo Auxiliar de Guadalajara

Responsable de la Dimensión del Cuidado

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