LAS MUJERES PUEDEN ACCEDER A LOS  MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO

LAS MUJERES PUEDEN ACCEDER A LOS MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO

LAS MUJERES PUEDEN ACCEDER A LOS
MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO

La modificación del canon 230 § 1, que establecía la posibilidad de conceder los ministerios estables de lector y acólito a solo varones laicos para extenderlo también a las mujeres, es una decisión que había tardado mucho en tomarse. El canon establecía lo siguiente: «Los varones laicos que tengan la edad y condiciones determinadas por la Conferencia Episcopal, pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico; sin embargo, la colación de esos ministerios no les da derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia».

Modificación de la legislación canónica

Mediante el motu proprio Spiritus Domini, 10 enero 2021, el Papa Francisco modificó el canon, suprimiendo la palabra varón. Con ello, los ministerios pueden concederse también a mujeres. En la misma fecha, el Papa envió una Carta al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, exponiendo el fundamento teológico de la modificación del canon, que es la recepción del bautismo y la confirmación.

Este cambio se ubica en la economía de la salvación que se va encarnando en los diferentes contextos culturales de la historia. Así, durante muchos siglos el estado clerical incluía ocho órdenes, divididas en órdenes menores (ostiariado, exorcistado, lectorado, acolitado y subdiaconado) y órdenes mayores (diaconado, presbiterado y episcopado). El Papa Pablo VI reformó esta materia y suprimió las órdenes menores; mediante el motu proprio Ministeria quedam, 15 agosto 1972, estableció los ministerios instituidos de lector y acólito; al estado clerical pertenecen solo los que reciben la órdenes sagradas de diaconado, presbiterado y episcopado. Ahora, en el mismo surco de renovación trazado por el Concilio Vaticano II y recordado por la Asamblea Especial del Sínodo de Obispos para la Región Amazónica, se redescubre la misión de los laicos y, especialmente, de la mujer, en la Iglesia. En este sentido, al modificarse el canon 230 § 1, se reivindica la dignidad de la mujer en la Iglesia.

Los ministerios laicales se distinguen de los ministerios ordenados

El Papa Francisco, explicando la reforma de la norma, subraya que, cuando los carismas que provienen del Espíritu Santo son reconocidos públicamente por la Iglesia, se denominan ministerios y se ponen a disposición de la comunidad y su misión de forma estable.

Por otro lado, a diferencia de los ministerios ordenados, los ministerios laicales o “ministerios no ordenados” se confían a laicos, en virtud del sacerdocio bautismal, a través de un rito litúrgico (institución), que es un sacramental, diferente de un sacramento.

De por sí, los ministerios estables de lector y acólito son propiamente laicales, pero tradicionalmente se han otorgado como etapas previas a las órdenes sagradas, como lo establece el canon 1035. Por eso, el Papa aclara que este paso no implica un antecedente para pensar que en el futuro se pueda conferir la ordenación sacerdotal a mujeres.

Funciones del Lector y del Acólito

La realidad actual es que, cada vez, más mujeres, por ejemplo, proclaman la palabra de Dios en los actos litúrgicos y participan en los equipos de liturgia. Con la modificación de la norma, esta participación se formaliza. La institución de estos ministerios implica estabilidad, reconocimiento público y un mandato del obispo.

Las funciones del Lector y del Acólito no se reducen a leer la palabra de Dios en la celebración eucarística y a servir de monaguillo. Al Lector también le corresponde instruir a los niños y adultos en la fe y para recibir los sacramentos. Al Acólito también le corresponde asistir al diácono y al sacerdote en las funciones litúrgicas, ser ministro extraordinario de la comunión y en circunstancias extraordinarias se le puede encomendar la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración y su reserva sin bendición. Por eso, solo se confieren a mayores de edad.

El Papa encomienda a las Conferencias Episcopales la responsabilidad de establecer los criterios para el discernimiento y la preparación de los candidatos a los ministerios del Lectorado o del Acolitado. Al respecto, la Conferencia del Episcopado Mexicano ya tiene establecido estos criterios en sus Normas complementarias al Código de derecho canónico.

Este paso de carácter legislativo representa una oportunidad para revalorar estos ministerios, que se pueden conceder tanto a varones como a mujeres, y no limitarlos a los candidatos a las órdenes sagradas.

 

Pbro. Dr. Mario Medina Balam
Decano de la Facultad de Derecho Canónico de la UPM

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