Asamblea eclesial de América Latina y el Caribe

Asamblea eclesial de América Latina y el Caribe

En días pasados, del 21 al 28 de noviembre del presente año, tuvo lugar la primera Asamblea eclesial de América Latina y el Caribe. El referente próximo de este acontecimiento es la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil en el 2007, y el Sínodo de la Amazonía en 2019.

Cuando los Obispos del continente le propusieron al Papa Francisco la posibilidad de una nueva Conferencia del episcopado, decía que había aún cosas pendientes de la anterior, desafíos que entonces se detectaron y no se asumían todavía plenamente. Sugirió entonces la propuesta de una Asamblea que representara a la Iglesia en su totalidad: laicos y laicas de todas las edades, sacerdotes diocesanos y religiosos, religiosas de vida activa y contemplativa, Obispos, e incluso representantes de otras confesiones con quien se tiene diálogo permanente. “Hay problemas que son comunes a todos y es bueno que lo tratemos entre todos los bautizados para discernir las respuestas que Dios nos está pidiendo para este tiempo”, dijo el Papa.

Con el lema, “Todos somos discípulos misioneros en salida”, estuvieron congregados de manera presencial en la sede de la CEM 70 asambleístas, y en forma virtual, otros mil. Fueron días de escucha de la Palabra de Dios y de los clamores del Pueblo de Dios (se habían recogido las inquietudes de más de 70 mil personas de todo el Continente a través de instrumentos de trabajo en los meses anteriores), de diálogo abierto y discernimiento activo.

Al finalizar la Asamblea no se tiene un documento conclusivo, sino  que se detectaron por consenso 12 desafíos: la necesidad de trabajar por un renovado encuentro con Jesucristo encarnado en la realidad del continente, de acompañar y promover el protagonismo de los jóvenes, una adecuada atención a las víctimas de los abusos ocurridos en contextos eclesiales y comprometernos en la prevención, la promoción de la participación activa de las mujeres en los ministerios y en los espacios de discernimiento y decisión eclesial. La promoción de la vida en todas sus manifestaciones, la formación en la sinodalidad para erradicar el clericalismo, la promoción a la participación de los laicos en espacios de transformación cultural, política, social y eclesial, la escucha y el acompañamiento del clamor de los pobres, excluidos y descartados. La renovación de los programas de formación en los seminarios para que asuman la ecología integral, el valor de los pueblos originarios, la inculturación e interculturalidad, y el pensamiento social de la Iglesia como temas necesarios y todo aquello que contribuya a la formación en la sinodalidad. Renovar a la luz de la Palabra de Dios y el Vaticano II nuestro concepto y experiencia de Pueblo de Dios, reafirmar y dar prioridad a la vivencia de los sueños de Querida Amazonía y por último, acompañar a los pueblos originarios y afrodescendientes en la defensa de la vida, tierra y sus culturas.

A partir de estos doce núcleos se elaborarán propuestas pastorales con el horizonte del trabajo hacia 2031, los 500 años del acontecimiento Guadalupano; y el 2033, con el jubileo de la Redención. Oremos para que el Espíritu conduzca al Pueblo de Dios en estas tierras a una profunda conversión pastoral para vivir y dar testimonio de la fuerza transformadora del evangelio.

Pbro. Dr. Ricardo González Sánchez
Decano de la Facultad de Teología

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